Los sectores relacionados con la salud y la belleza están llenos de falsos mitos que, de vez en cuando, vuelven con fuerza. Y la peluquería no es una excepción. Seguro que vosotros también habéis seguido alguno de estos consejos pensando que eran casi ciencia pura. Pues hoy los desmontamos uno por uno y os explicamos qué ocurre realmente con vuestro cabello.
«Cortarse las puntas hace que el cabello crezca más rápido»
Cortarse el cabello no modifica el comportamiento de la raíz, que es donde se produce el crecimiento. Lo que ocurre es que, si no cortamos las puntas con cierta frecuencia, se van rompiendo, y esta rotura puede darnos la sensación de que el cabello no crece. En realidad, crece igual, pero la rotura lo disimula.
«El protector térmico solo es necesario si utilizas la plancha»
¡De ninguna manera! El protector térmico debe aplicarse siempre antes de someter el cabello al calor, ya sea con el secador, la plancha o las tenacillas. Cualquier herramienta que aporte calor al cabello necesita esta protección previa.
«La mascarilla sustituye al acondicionador»
En general, no. La mayoría de las mascarillas actúan en el interior de la fibra capilar, nutriéndola y aportándole tratamiento, mientras que el acondicionador trabaja principalmente en el exterior, suavizando el cabello y facilitando el peinado. Salvo en casos concretos, cada uno cumple una función diferente y complementaria.
«Lavarse el cabello todos los días hace que se caiga más»
¡Falso! Los cabellos que se caen cuando nos lavamos son los que ya se encontraban en su fase natural de caída; no es el lavado lo que provoca que se caigan. Si nos lavamos el cabello con menos frecuencia, estos cabellos no dejan de caerse: simplemente se acumulan y acabamos viéndolos todos juntos el día que nos lo lavamos.
Ahora ya sabéis que, también en el mundo de la peluquería, menos mito y más ciencia.

