Chiao Shen utiliza también el nombre francés Chenet como gesto de identidad bicultural. Llegó a París desde Taiwán con diecisiete años y sin haber tocado jamás un cabello. Sus primeras referencias no fueron académicas ni artísticas: venían de los cómics que leía, de las bandas de rock que escuchaba y de los jugadores de baloncesto o skaters que admiraba. Recreaba aquellos looks en su propio cabello. Años más tarde acabaría liderando equipos de estilistas en las semanas de la moda de Nueva York, Londres, Milán y París.
Su trayectoria no nos sorprende. Conocemos su obra y es profundamente inspiradora; por eso hoy queremos acercárosla. Para él, la peluquería no gira en torno a la técnica ni a la tendencia, sino al relato: personaje, identidad y contexto. Cada trabajo es una interpretación que parte de lo que una marca o una persona ya son. Y como no hay dos historias iguales, la versatilidad es su sello. Sus propuestas van desde lo más editorial hasta lo más escultórico: cascos de cabello, tocados que rozan la joyería, estructuras que funcionan como objetos en sí mismas.
Si ya admiramos a quienes convierten el cabello en arte, ¡imaginaos cómo nos fascinan quienes se niegan a encasillarse!
