Si hay algo que comparten absolutamente todos los tratamientos de peluquería es el lavado de cabello. Sea cual sea el servicio que vengas a hacer (corte, color, tratamiento o peinado), siempre hay una buena limpieza y cuidado profesional. Y precisamente por eso es tan relevante.
Ahora bien, no te dejes engañar por su aparente simplicidad: detrás de un buen lavado hay mucha técnica, atención al detalle y, sobre todo, una secuencia precisa de pasos que no se puede alterar al azar. El orden perfecto y que nosotros recomendamos para un lavado profesional es el siguiente:
- Champú (primera aplicación): elimina la suciedad superficial y prepara el cabello.
- Segunda pasada de champú: limpia en profundidad y deja el cabello más receptivo.
- Mascarilla: nutre y trata el cabello según sus necesidades.
- Acondicionador: sella la cutícula y aporta suavidad.
- Protector térmico: imprescindible antes de cualquier herramienta de calor.
- Sérum: el toque final que aporta brillo y control.
Seguir este orden es combinar ciencia y experiencia para conseguir los mejores resultados.
